Dir la cosa més senzilla possible
Sempre havia pensat que l'acte creatiu...
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Ricard Vaccaro
Indicis
Poema de Miquel Martí i Pol per a l'exposició "Aura de Capvespre" de Ricard Vaccaro
Allí on conflueixen la paraula i el gest
el temps detura el temps i es manifesta,
pur en l'excés de tota llei de límits.
Cap miratge secret no amaga l'ombra,
ni cap mirall fal·laç no dissimula
distàncies, l'enllà d'aquest vastíssim
univers que en cada ratlla lleu
és un projecte i també una pregunta.
Mira com creixen fulles amb la pluja,
com els colors s'esbalcen i es confonen
en l'aiguaneix silenciós del somni.
En el principi, el traç, incert, proposa
dimensions, i desvetlla solemnes
esclats de foc; després farà més densa
la solitud, i l'espiral del vent
se l'endurà peñs remolins de l'aigua
cap al secret en què, immòbil, giravolta.
Tot és incert, i estricte, i necessari.
Més ençà de la forma que constreny
hi ha el color que fecunfa i allibera.
Miquel Martí i Pol
04.03.1981
Puertas eróticas
Desde hace un tiempo, la reflexión entorno de la influencia del contexto social y cultural en la creación artística ha provocado todo tipo de opiniones, algunas, bastante, incluso, antagónicas. Hay, pero, quien con su trabajo ha demostrado que el arte no solo puede reflectir este contexto sinó que puede evidenciar las nuevas realidades del entorno que lo nutre.
Es por esto, y por muchas otras cosas, que la ciudad de Cornellá está en deuda con este cornallenense de adopción que es Ricard Vaccaro.
El ha sido - y es - un testimonio excepcional de la evolución de nuestra ciudad: desde la expresión de su rojo flameante que, por momentos, gana terreno a los grises y negros de la realidad impuesta, hasta la explosión de los blancos y azules de una mediterraneidad, cuna de culturas repletas de propuestas lúdicas. Podríamos explicar así, también, la historia más reciente de nuestra ciudad.
De aquí el valor añadido de esta nueva propuesta plástica de Ricard Vaccaro: la poesia, el trazo, la luz, el color... Porqué no, la ciudad?
José Montilla
1990
Retales de noche
"Este pintor afina todo lo que toca. Incluso el sentimiento erótico, cuando Vaccaro lo agarra por su cuenta, pasa a ser poético2. Hace ya cerca de cinco años que dijéramos estas palabras a raiz de una exposición de Vaccaro. Ahora las suscrivimos aún. Más ricas, pero cómo la evolución técnica y conceptual que ha hecho el artista. Un poco frenado por todo lo que ha visto, este pintor, Vaccaro, no quiere nada que se asemeje a los demás. Lucha siempre por salvaguardar la propia personalidad, y hay que decir que lo consigue.
Todo un mundo de generosos afanes de comunicación lucha por surgir de sus obras. Desde la aspera denuncia social hasta el odio hacia las actitudes cerradas de los fascismos, surge y brota de sus pinturas. Nunca no las actitudes vistas rompen el encristalado mundo que nos presenta. Tampoco, pero, no deja de poner lo que haga falta con tal de expresar mejor una idea. En el fondo del arte de Vaccaro vive un fuerte sentimentalismo apasionado que passa, si cabe, por encima de todos los convencionalismos ortodoxos. Sabe que la parte más importante de la obra de un artista es el hecho de presentar la verdad absoluta, sus sentimientos y el paralelismo que puede tener con la verdad y los sentimientos de los demás. No hace falta pedir que un artista sea un monstruo que se lo cargue todo de antemano: también debe reflejar sentimiento estético en las ideas y en su técnica. Ricard Vaccaro posee un fondo de intensa poesía: presenta hechos que le han impresionado, humanos, sociales o políticos, pero siempre con exquisitez y contenido simbolismo.
Técnicamente usa del "pop", del "frottage" y, si hace falta, del "dripping", hay que poder presentar una obra fuerte y convincente. Vemos muchas veces que, al lado de una veritable explosión tonal, surge un pequeño oasi de calmada poesía: un dibujo hecho con lápiz o grabado, pero siempre con delicadeza musical. Porqué la obra de este artista lo es plenamente musical. Osaríamos decir que participa de Bach, de Beethoven y, también, del rico conjunto orquestral de Wagner.
Podemos seguir, dentro del contrapunto de las obras de Vaccaro, el pensamiento dirigente que, muchas veces, empieza y se nutre de una patriótica protesta, la cual, con la remarca de un signo o de un tono, la gramática del cual es evidente - ahí el acento wagneriano - nos da coherencia a todo el relato.
Su obra actual nos da noticia de la evolución y de las sensibilidades adquiridas por Vaccaro, no tan solo devidas a los hechosfets cotidianos universales que se producen, sinó también a la evolución por la cual su técnica se va desarrollando, se va ampliando.
Modest Rodríguez Cruells
1977
Tarea de poeta
Saco el titulo de un verso de Perucho que el pintor escogió como portada de su gran exposición en Tecla Sala "los dioses te dan el primer verso/ el resto es tarea de poeta", porque ya la primera vez que vi la pintura de Vaccaro, en la Galeria Dau al Set, en una exposición dedicada a Miquel Martí i Pol, me hizo pensar en un dicho de Joan Miró, tan repetido "No distingo entre pintura y poesía". Era un aforismo muy suyo de los años veinte, cuando Miro citaba en su pintura desde palabras de Apollinaire hasta versos de Paul Eluard o de Tristan Tzara, y que le oímos repetir en los últimos años cuando glosaba la obra poética de Foix o de Brossa. Era un pensamiento que venia de lejos, porque retomaba en realidad la sentencia latina -ut pictura poesis-, que debía ser una expresión griega, dado que les romanos lo aprendieron casi todo de sus antepasados: los griegos.
Por entonces -era el año 1984-, Vaccaro se valía de pinceladas en forma de lluvia para matizar el color y lograr una vibración con la que transgredir la condición estática inherente a la pintura, aunque también para expresar una especie de paisaje interior, una evocación de su mundo íntimo, de una impresión, un sentimiento una emoción. Hace más de diez años, pues, el pintor, el pintor establecía ya los rasgos definitorios de un lenguaje que desde entonces le ha permitido transmitir a la tela todo un universo interior, al mismo tiempo que su mediación ha producido el prodigio de irradiarlo y hacer de él participe a todo aquel que la contempla.
Es evidente, por lo demás, que ese paralelismo entre pintura y poesía no es un descubrimiento mío, sino un hecho que complace al pintor, de lo que me da prueba su recorrido profesional. Quiero decir las exposiciones que ha ido llevando a cabo, siempre con un titulo poético: Gritos en 1972, Retazos de Noche en 1978, Aura del Anochecer en 1981, Ningún Futuro Nace Sin Angustia en 1984, Raíces en el Espejo en 1987, Eros en Otoño en 1989,Puertas Eróticas en 1990 y Días y Espejismos en 1995. (Continua a la siguiente diapositiva)
En esta última exposición, una antológica en la Tecla Sala de Hospitalet de Llobregat, reunió obra de 1990 a 1993, y aquel trazo automático que he descrito como una lluvia, era llevado hasta sus últimas consecuencias, convirtiéndose en gesto e incluso en textura/apoyo de signo. Además, Vaccaro había llevado el signo al espacio abierto, en forma de escultura, siempre como propuesta poética.
Los trabajos que recoge esta exposición ofrecen un abanico más amplio, ya que reúnen obras que corresponden a las primeras tentativas, las que se orientan entre el exotismo de Van Gogh t la estructuración de la forma de Cézanne, incluyendo alguna de las pinturas donde el trazo se convierte en textura, como en Creta. Homenaje a Salvador Riera, o como la interesante serie trabajada con ceniza, que veo por primera vez, junto a obras especialmente relevantes, como las que el pintor dedica a Paul Auster: Espacios Blancos, Latido, Coral, Clandestino o Alborada, todas ellas en significativa correspondencia con los títulos de sus poemas, a la vez que indican el paso del signo y el trazo hacia la materia de su última producción.
Hay que reservar un capítulo aparte, aunque también poético, a la escultura. Troncos clavados en la arena junto al mar, o bien esculturas urbanas como Geometría de Sombras, o el magnífico Homenaje a Joan Miró, incorporado para siempre al paisaje de Cornellá de Llobregat, llevan a cielo abierto la huella de una obra que se ha ido haciendo con el tiempo sin fragor ni ruido alguno y que ya no puede ser ignorada, ya que es la obra de un artista de aquellos que Josep Pla denominaba como -un artista de verdad- y que hay que considerar como una voz potente, muy estimable y singular, tanto de nuestro arte actual como de nuestra cultura.
Maria Lluïsa Borràs
Off Barcelona, 1997
La pincelada en libertad de Vaccaro
El artista deja los pinceles, y con ellos el pigmento, en completa libertad. La pincelada se mueve por el espacio - papel, cartón, tela - con suaves ondulaciones y grandes trazos, con seguridad y contundencia. El trazo es amplio y enérgico, como el de un pintor extremoriental, acostumbrado a repetir el mismo gesto diez mil veces antes de conseguir la destreza absoluta.
Es evidente el gusto por el blanco que ilumina el cuadro entero y lo hace resplandecer. En contraste con este blanco, el ocre pone un contrapunto de tierra que hay que trebajar, materia cruda de una belleza aspera y natural.
Otras veces, el que domina es el azul, pero siempre, como en el caso de los demás colores, fragmentado y a ventadas, como si fuese visto y no visto. El artista, el creador se encuentra enfrent del caos primigenio de la pintura, y del mundo, y su missión es la de darle forma sin acabar nunca de encontrar la definitiva, porque quizás no es posible y él tampoco lo quiere (el mismo Vaccaro afirma de manera muy explícita, "este equilibrio en el desequilibrio").
Al lado de estos trazos, generalmente horizontales y curvados, fruto de la necesidad, vemos unas pinceladas rectas que se sobreponen a las otras, perfectamente compenetradas. Rojas, negras, ocres, rosas o azules, son un factor de equilibrio y ponen en evidencia, aun de forma leve, la estructura. Pero no se trata de linias fijas, rígidas, que enfrían el conjunto, sinó que, por los tonos y la flexibilidad de su recorrido, se integran plenamente con los otros elementos y acaban de dar significación a la pintura.
En muchos momentos aparecen imagenes de la realidad figurada: un rostro medio tapado por trazos blancos, la sugestión de un torso, una mano claramente dibujada, unos arcos arquitectónicos. No determinan nada, ni a desplazar la importancia que tiene, para si mismo, este sentimiento pictórico libremente manifestado. Son a manera de collage, o si lo preferimos, evocaciones imprevistas, vestigios de una visión cotidiana de la realidad, que traspúa a través del nuevo plano en el que el artista se ha situado.
Lo que en todo momento es sustancia, forma y contenido es la pintura misma: es decir, la sensibilidad, afinadísima y sobria, la savieza técnica, la capacidad de transmutación de la materia en arte y parte de una nueva realidad.
J. Corredor-Mateos
Puertas eróticas, 1990
Ismael Vaccaro
La materialidad es una constante del existir. Ser tangible pero, no es condición suficiente para llegar a ser significativo. Perqué la relevancia es esquiva e huidiza espiritualidad. Sin emotividad, las portes del tiempo son mudas expresiones de nuestra imposibilidad.
Para que el universo humano sea comprensible hace falta una cierta casta de artesanos, de individuos de mentes sensibles con la especial capacidad de cubrir de emociones la forma inerte. Que más da que esta sean restos negados por el ardiente abrazo de un desierto de arena, antiguo e inclemente, o elucubraciones sólidas emergentes desde el oscuro ámbito de un taller de artista en funciones de moderno taumaturgo, lo que cuenta pero, es la espiral emocional que la contemplación y la atribución de los sentidos a la forma genera.
Lo que surge es más que cosa, es símbolo que codifica sueños y deseos, generaciones de pensamientos en furiosa sucesión. Lo que nos hace falta es el intérprete, ese que traduce la piedra, el metal, el vidrio o el neopreno en palabra, en aliento de una civilización, en huella de una cierta manera de pensar, de ver y entendre el mundo que nos rodea, es decir, en una cierta manera de sentir la materialidad.
Así el circulo se cierra, y la materialidad, redescubierta y reinterpretada fuera de su tiempo y de su lugar nos da la clave para entender aquella espiritualidad que la generó. Y en Egipto, de ciclos, de circulos que se repiten eternamente, sabian mucho.
Ismael Vaccaro
De la realidad al infinito
Cinco variaciones sobre Ricard Vaccaro
I
Quizás su dedicación a la pedagogía le impide estar más presente en la vida artística. Quizás el hecho de que su centro de actuación esté en Cornellá de Llobregat le aleje del epicentro de las convulsiones del mundo artístico catalán. Pero estas circunstancias le permiten tener un mayor contacto con la realidad y una total independencia de actuación. Estas serán dos connotaciones que marcarán profundamente la trayectoria artística de Ricard Vaccaro.
Este artista, nacido en Barcelona en 1946 - a pesar de que con frecuencia se le toma por artista italiano- siguió una formación clásica barcelonesa: estudios en la Escuela Massana y practica de la técnica de dibujo al natural en el Cercle Artístic de Sant Lluc.
Empieza a exponer: La Mostra del Taller Picasso, en Barcelona a finales de 1971, recibe la ola antipicassiana de la extrema derecha: es incendiada la galería y su obra destruida. Sigue. Pinta y dibuja. Realiza portadas de libros y de discos. Colabora en el montaje de la obra de Joaquim Vilà Perquè surt de mare el Llobregat? (1973) y en el espectáculo musical de Conrad Setó, en el Grec 83. Realiza una performance, con danza, música y pintura en el KGB de Barcelona (1985). Interviene en el Área Olímpica de la Diagonal: Geometría de Sombras es un conjunto escultórico de 13 pirámides (1992). Y en Cornellá de Llobregat, dentro del año Miró, instala "Homenaje a Joan Miró" (1992).
Algunas de sus exposiciones han tenido títulos muy significativos: "Gritos" en 1972, "Retazos de Noche" en 1978, "Aura del Anochecer" en 1981, "Ningún Futuro Nace Sin Angustia" en 1984, "Raíces en el Espejo" en 1987, "Eros en Otoño" en 1989, "Puertas Eróticas" en 1990... Exposiciones, colaboraciones, esculturas y performance que tienen como constante la interrelación de la música y la poesía. Esta interrelación es fundamental para entender la obra de este artista. (Continua a la seguiente diapositiva)
Esencial porque, como veremos, la música y sobretodo la poesía, son el origen de su creatividad: no solo la provocan sino que la condicionan.
Si damos un repaso a su obra, veremos que se desarrolla en series muy concretas, que tienen una unidad muy estrecha. Y veremos que estas series nacen de experiencias muy diversas. De la misma manera que el artista no presenta una unidad estilística y de lenguaje, tampoco presenta una única fuente de inspiración.
O quizás sí: entonces Vaccaro es un hombre idealista, porque la vida, el instante, es su razón de ser: Todo lo vive con intensidad. Por eso todo puede ser un tema para su obra.
Artista independiente, para quien los valores fundamentales constituyen el irrenunciable derecho de todos, crea una obra independiente, fusiona estilos, fusiona técnicas, para hacer una exhaltación de la existencia. "Alguien me ha dicho que soy un hedonista. Entonces, ya me parece bien", ha manifestado.
La existencia como eje de la obra.
II
5 de febrero de 1994. Esta es la pieza que condiciona una parte -la más significativa- de la muestra actual de Ricard Vaccaro. Refiriéndose a este tríptico, el artista anotó, al acabarlo de pintar: "En los laterales de la sala y en la separación de las tres piezas, han de ir espejos o un material similar, a una altura de dos metros. La sala la de estar a oscuras, las tres piezas, muy bien iluminadas y un potente y buen equipo de sonido dejará escuchar durante diez minutos la pieza del compositor Zbigniew Preisner Canto para la Unificación de Europa. Tanto los espejos como el equipo de sonido tienen mucha importancia, porque la obra pictórica ha sido pensada y realizada para producir un choque en el espectador, y esto se conseguirá más fácilmente con este formato de mini espectáculo. (Continua a la seguiente diapositiva)
Los espejos permiten al espectador que se integre en la pintura y en el espacio que la rodea, convirtiéndose, así, en el protagonista de eso que está observando. Al mismo tiempo, la música llena de tal manera, que puede ayudar a la visualización de la obra pictórica y a la comprensión total de que, con este grito podemos acabar entre todos con la violencia, la intolerancia y el racismo".
Nos encontramos ante una obra de notables dimensiones que se plantea no sólo desde la bidimensionalidad de la tela, sino desde la tridimensionalidad del espacio obtenida por los espejos y desde la cuarta dimensión del tiempo musical. Es una obra típica de la transgresión de los límites que tanto le gustaba hacer a Ricard Vaccaro.
Pero aquí lo más importante es el sentido de la obra: el artista realiza una pieza de planteamiento social, provocada por las vivencias cotidianas. Esto no era una nueva manera de hacer sino un retorno a la obra de los primeros años: la obra que había presentado en el Taller Picasso de Barcelona el 1971; la obra que había presentado a la Galería As, también de Barcelona, en 1972, se podía decir que era una obra de preocupación social directa. Santos Torroella escribía de la segunda de las muestras citadas "Los 32 dibujos se sitúan más que en una estilización expresionista, en una expresividad de dolorido sentir, de atribulada conciencia de muchas cerrazones envolventes. Son, los suyos, unos gritos ahogados, de rostros o ademanes prisioneros de unas circunstancias hostiles que, ante la indefensión de aquéllos, crecen monstruosa y agobiadoramente".
Ricard Vaccaro siempre ha estado muy sensibilizado en la defensa de los derechos del hombre. Pero su acusación no se produce por la vía de la violencia sino de la denuncia, de la evidencia de los hechos que pasan.
5 de febrero de 1994. Un recuerdo de la violencia. Un himno personal a la ciudad de Sarajevo. Una oda a la paz. La ética como eje de vida.(Continua a la seguiente diapositiva)
III
La Serie de los Zapatos, la Serie de los Sombreros. Estas pequeñas tienen la capacidad de plantearnos aspectos muy diversos de la obra de Ricard Vaccaro.
Retorno al realismo? Pues, para la mayoría, desde el Aura del Anochecer, la muestra de la Galeria Joan de Serrallonga en 1981, la obra de Vaccaro se desarrolla dentro del informalismo gestual. En este punto parece que quedaban enterrados el expresionismo y la experimentación de materiales diversos. Y es cierto todo esto, sólo que hace falta tener en cuenta que Vaccaro no ha renunciado nunca al tema de manera absoluta. La realidad está presente siempre de una u otra manera en la obra de este artista. A pesar de que la mayoría de veces queda diluida dentro de la masa gestual, casi imperceptible, casi intuida. La realidad siempre está presente de una u otra manera porque está presente la vida.
La Serie de los Zapatos i la Serie de los Sombreros plantean el aspecto d la transparencia. O sea, la luz real, en una obra bidimensional. Se puede pensar, de repente, en un cierto juego irónico que deja como suspendidos en el aire sombreros y zapatos. Quizás, quien conozca a Vaccaro, podría conectar con la ya lejana muestra Es la pera, de 1973, donde se imponía la ironia como hilo conductor de la reflexión. Pero este no es el caso: aquí el artista ha querido incorporar la pintura al espacio real. Y lo ha hecho mediante la luz. La luz, que tiene también un determinante papel en su obra escultórica reciente. Así en Geometría de Sombras: donde las 13 pirámides crean un juego luz-sombra determinante para el sentido de la obra. Y de la misma manera Homenaje a Joan Miró: la sombra tiene un papel casi de reloj de sol que marca el paso del tiempo. "Querría que mi escultura fuese, siempre, un punto de unión entre la luz y el entorno. Es por este motivo que, a pesar de los proyectos que continuamente realizo, nunca no se pueden dar por definitivos sin tener en cuenta el entorno".(Continua a la seguiente diapositiva)
La luz-sombra es un elemento decisivo para llegar a crear un punto de desconcierto que decante hacia la reflexión. Que provoque un instante de reflexión.
Es mediante la luz-sombra que Ricard Vaccaro establece la unión o la fusión del arte con la realidad. No quiere que su creación quede muerta en la pared, en medio del campo, sino que tome parte en la vida, en el hecho cotidiano. Como el mismo arte escoge los zapatos y el sombrero -objetos que delimitan al hombre-, haciendo de los elementos cotidianos objeto de reflexión y disfrute.
Es aquí donde tiene pleno sentido la acción de Vaccaro de pintar el suelo del KGB de Barcelona: entonces la fiesta, la vida y el arte confluyen. Pintó el suelo, creó una danza, actuaron los diablos de Cornellá...
El arte y la vida en el mismo punto del eje.
IV
En julio de 1990, las Puertas Eróticas se presentaban en la Capilla del antiguo Hospital de la Santa Creu de Barcelona. Era la culminación de toda una tematica que ha estado presente siempre en la obra de Ricard Vaccaro. Retazos de Noche fue la primera y Puertas Eróticas la última. Pero en esta muestra encontramos una serie de obras pintadas sobre una fotografía de una mujer desnuda que prácticamente desaparece "este pintor afina todo lo que toca y hasta el sentimiento erótico; cuando Vaccaro lo toma por su cuenta, se convierte en poético" escribía Modest Rodríguez Cruells en 1971. Exactamente: es el sentimiento erótico lo que rezuma en Vaccaro y donde nos sumerge. Porque para él, el erotismo va más allá de la inmediatez sexual: más bien paralelo al hedonismo.
Las Puertas Eróticas representaban la culminación de todo un proceso y una reflexión sobre el erotismo: desde su vertiente sexual y desde una consideración vital del creador.
(Continua a la seguiente diapositiva)
Está la reflexión sobre el cuerpo, sobre la unión de los cuerpos como fuente primogénita de placer. Está la reflexión sobre el cuerpo como origen de belleza y poesía. Está, también, y en gran medida, la reflexión sobre el sentimiento erótico que provoca el mismo acto creativo. Por esto, el mismo artista nos dirá " La pintura se puede considerar como puerta o ventana que se abre a un paisaje no usual; puertas que cualquiera puede abrir siempre que quiera. Son piezas con un único tema: el erotismo, entendido como una manera de vivir, bastante mal vista hoy, ya que se practica cualquier cosa menos el erotismo. Como pintor soy egoísta, he de sentir placer en la pintura y el placer de pintar es erótico. Intento reflejar un sentimiento". De aquí el montaje de la muestra, que llevo a cabo el arquitecto Miquel Roa: la tenue iluminación, las transparentes cortinas-biombos, creaban una atmósfera intimista, de recogimiento incluso, para introducirnos en este sentimiento personal del artista. El erotismo más sexual de los primeros años como el de Retazos de Noche se transforma en erotismo existencial. El creador disfruta de una exaltación continua. Vaccaro es positivo porque todo lo convierte en sentimiento erótico.
El erotismo como significado de vida.
V
Y Grecia que acaba siendo el tema de una serie de telas. Lógicamente para un artista hedonista: Grecia es la condensación del espíritu mediterráneo, son los mitos, es una filosofía de vida. Fue la luz, el peso de la tradición, pero de manera básica fue la literatura.
Como decía Ignasi Riera "Vaccaro es de la raza de pintores que entienden las secretas pasiones cromáticas de los colores elementales". (Continua a la seguiente diapositiva)
Grecia era una puerta abierta que daba paso a nuevas sensaciones, a nuevos colores, a nuevas luces. Como había pasado con tantos otros letrados y pintores. Pero en su caso pesaba, al mismo tiempo, la enorme carga literaria de aquél mundo: los mitos, los clásicos, las leyendas. Vaccaro siempre a sido muy sensible a la música -detrás de sus obras podemos encontrar una pieza de Albinoni o una aria de Bach- pero todavía más en la literatura. En 1983 decía que lo más importante era el equilibrio: "...pero es, más que el equilibrio de las formas o de los colores, el equilibrio de la pintura y la poesía". Y aquí Vaccaro no se refería a la poesía que crea la misma pintura sino a la poesía de los poetas.
La pasión por la poesía le viene desde el año 1976: cuando para realizar la cubierta de Presagio de Ramon Muntaner, sobre textos de Martí i Pol, leyó toda su obra poética. Le apasionó aquella poesía: conoció al poeta más tarde e incorporó poemas suyos en los catálogos, así como versos en sus obras. De aquí nacería la muestra de 1984, en la Galería Dau al Set de Barcelona:"Ricard Vaccaro ha conseguido pintar sobre la letra viva del poeta de Roda, sin borrar ninguno de los rasgos de su elocuencia, al contrario nos los ha hecho más evidentes. Recalcando el triunfo del poeta sobre las sombras, el pintor empieza este viaje con un blanco límpido, absolutamente paralelo a la declaración de principios del poema Ahora Mismo, que encabeza el Ambito de todos los Ambitos. "Los pinceles traducen así las luces de la vida abierta que proclaman los versos" escribía Joan rendé.
Desde entonces la poesía, las grafías más o menos legibles están presentes en su pintura. O están presentes en sus exposiciones: Puertas Eróticas une las dieciséis obras presentadas con dieciséis poemas de otros tantos autores. (Continua a la seguiente diapositiva)
En pocas ocasiones nos encontramos con un artista plástico que vincule tanto su obra a la poesía. Por eso la gesticulación de Vaccaro se adentra en otra dimensión, hacía el infinito. Pocas veces encontramos un artista más enraizado a la tierra, con tan gran capacidad para llevarnos más allá del horizonte. Vaccaro nos lleva de la realidad al infinito. Es su poesía. Es esta riqueza la que le hace escribir:
"¿Y quién somos nosotros
que permanecemos silenciosos en la oscuridad
de una barca sin nombre ni timonel?
¿Para qué quiero velas o corriente si sé que no nos movemos,
que son los otros los que se mueven,
paisajes y gente?".
Francesc Miralles
Dias y espejismos, 1995
Las dinamizadoras esculturas de Vaccaro
A medida que nos aproximamos a finales de siglo, vemos, de un lado, crecer las espectativas al rededor de una nueva transformación del arte y de la sociedad y, del otro, el renacimiento de los extremismos que cuestionan los valores que han prevalido hasta hoy. En este sentido, puede decirse que actualmente se intenta reinterpretar la tradición tanto histórica como geopolítica.
En el siglo XX, la mayoría de ciudades se han ido convirtiendo, por exigencias político-económicas, en poblaciones que han perdido su origen y su memoria. Además, las ciudades periféricas de las grandes metrópolis han surgido al azar, borrando la fisonomía y la cultura originales.
En este contexto, destacan las creaciones de Ricard Vaccaro que tiene como punto de partida la idea de que la ciudad es patrimonio colectivo y que no pertenece a unos intereses determinados. Así mismo, entiende que su identidad es compleja. Vemos, pués, que en su obra de la plaza de Joan Miró de Cornellá de Llobregat, basandose en los conocimientos urbanísticos y arquitectónicos y en el fondo histórico-cultural de la zona, eleva el espacio a la categoria de símbolo. Por consiguiente, el espacio de sus obras cumple una responsabilidad social y su fuerza expresiva resulta sorprendente. Así mismo, mediante sus esculturas ha convertido las connotaciones del entorno históric en un nuevo instrumento dinamizador de la ciudad.
Espero que aquesta exposición de Vaccaro revele su veneno creativo y la fuerza expresiva de sus obras.
Akira Marushima
Dias y espejismos, 1995